Suelo tener la “inteligencia” para reconocer ciertas cosas o para suponer otras…suelo poder discernir lo que me imagino de lo real, lo que quiero que pase con lo que pasa ciertamente.
Pero a veces pienso que esto no me debe estar dando resultado, porque creo ver cosas donde no las hay.
Por ejemplo, si un hombre me dice que después me llama, yo realmente lo creo, por lo que realmente espero que lo haga…pero la mayoría de las veces debería entender que es parte de una formalidad y no del propio deseo.
Otros ejemplos a presentar serían los casos en donde el hombre actúa de una manera muy interesada por conquistarnos, nos llama todos los días, nos presenta a la familia, nos hace escenas de celos, pero de repente de un día para el otro se acuerda de alguna ex, de algún desamor que lo dejo malherido, de alguna dolencia, o de que simplemente no se puede volver a comprometer.
Ese es el punto donde uno debería replantearse si esta interpretando señales que no son señales, si está hablando otro idioma o si tiene serios problemas de entendimiento.
Si después de ese análisis uno puede ser benévolo con uno mismo y entender que el problema lo tiene otro, está en condiciones de mirar a los ojos al emisor de señales erróneas…y mandarlo bien a la mierda.
No sólo por el hecho de hacernos perder el tiempo sino que además por atentar contra nuestra salud mental dado que uno pasa días enteros tratando de decodificar los mensajes complicados y absurdos que es lo único que pueden darnos.
Por eso, el único consejo que puedo darles, es que no inviertan tiempo, energía, y neuronas en entender lo inentendible…si el mensaje llega con error, ni se calienten, opriman esc, supr o simplemente cierren el programa y a otra cosa mariposa.
jueves, 17 de diciembre de 2009
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