De poder ser invisibles, ¿Donde estarían en este momento?
Cierro los ojos e imagino lo que haría con ese poder:
• Miraría a la persona que amé por horas, para ver si algo de eso que quise tanto de verdad existe o fue producto de mi imaginación.
• Me pararía frente a la persona que me amó y le daría un fuerte abrazo, en agradecimiento a la paciencia, a la tolerancia y a tanto, tanto amor.
• Me sentaría en un confesionario, para ver si la gente peca de la misma manera que peco yo, si caemos en las mismas tentaciones.
• Viajaría en el mismo tren por horas, para confirmar que todo el que se va, vuelve.
• Me sentaría a tejer en algún andén, para ver si funciona la estrategia de Penélope.
• Me metería al mar desnuda.
• Escucharía conversaciones ajenas, de amores, desamores, engaños, simplemente para poder aprender.
Imaginarme invisible, para poder ser visible en los momentos necesarios y ante las situaciones que yo elija, hace que pueda percibir la vida desde otro lugar.
jueves, 21 de enero de 2010
miércoles, 20 de enero de 2010
De eso que no se ve...
De lo intangible, de eso quiero hablar hoy.
De esa red invisible que nos une a otros sin saber bien porqué, sin tener conciencia y sin poder alejarnos.
De lo que nos une más allá de lo físico, más allá de la distancia o más allá del recuerdo.
Quiero hablar del deseo que nos une a otra persona, de la delgada línea, ínfima, intangible, irreconocible.
De ese haz de luz que nos separa, pero que también nos mantiene ligados.
De eso quiero hablar hoy…
Creo que algo en el universo conspira para esa unión, nos pone en el lugar, en el momento indicado, nos deja sin palabras, sin respiración, sintiéndonos solamente obnubilados frente a esa persona sin saber porque, sin siquiera poder corrernos.
Creo que algo más allá del amor, de la química o del deseo, nos debe unir.
¿Algo de otra dimensión? ¿Algo de muy dentro de nuestras almas? ¿O será sencillamente esa red imaginaria de la que hablo?
Algo conspira, algo nos liga, algo nos mantiene vivos.
De esa red invisible que nos une a otros sin saber bien porqué, sin tener conciencia y sin poder alejarnos.
De lo que nos une más allá de lo físico, más allá de la distancia o más allá del recuerdo.
Quiero hablar del deseo que nos une a otra persona, de la delgada línea, ínfima, intangible, irreconocible.
De ese haz de luz que nos separa, pero que también nos mantiene ligados.
De eso quiero hablar hoy…
Creo que algo en el universo conspira para esa unión, nos pone en el lugar, en el momento indicado, nos deja sin palabras, sin respiración, sintiéndonos solamente obnubilados frente a esa persona sin saber porque, sin siquiera poder corrernos.
Creo que algo más allá del amor, de la química o del deseo, nos debe unir.
¿Algo de otra dimensión? ¿Algo de muy dentro de nuestras almas? ¿O será sencillamente esa red imaginaria de la que hablo?
Algo conspira, algo nos liga, algo nos mantiene vivos.
lunes, 11 de enero de 2010
Ganas
¿Que seran las ganas? ¿A que se deberan? ¿De donde surgiran?
Ninguna de estas respuestas las tengo; la verdad es que no se de donde sale la motivaciòn para algo, pero lo que sí se es que me invade cada mañana.
Me invade el cuerpo y el espíritu, me despierta el corazón.
Hablo de esas ganas de abrazarte, de mirarte a los ojos, de encontrar la verdad.
Hablo de las ganas de amar, de no olvidar los buenos momentos y de desechar los que me duelen, de las ganas de tomarte del brazo y acompañarte a caminar.
Hablo de las ganas que tengo de sentirme libre, para poder conocerte, para poder enamorarme, y para poder enamorarte.
Simplemente de esas ganas, de que seas parte de mi vida, de permitir que te acomodes en mi cama, de darte un lugar en cada espacio mio.
No se de donde surge la motivación, si de tu mirada, de tus palabras o del deseo de no perderte. Pero independientemente de eso puedo decir que me siento despierta, tratando de que estas ganas no desaparezcan, tratando de que el deseo se convierta en realidad.
Ninguna de estas respuestas las tengo; la verdad es que no se de donde sale la motivaciòn para algo, pero lo que sí se es que me invade cada mañana.
Me invade el cuerpo y el espíritu, me despierta el corazón.
Hablo de esas ganas de abrazarte, de mirarte a los ojos, de encontrar la verdad.
Hablo de las ganas de amar, de no olvidar los buenos momentos y de desechar los que me duelen, de las ganas de tomarte del brazo y acompañarte a caminar.
Hablo de las ganas que tengo de sentirme libre, para poder conocerte, para poder enamorarme, y para poder enamorarte.
Simplemente de esas ganas, de que seas parte de mi vida, de permitir que te acomodes en mi cama, de darte un lugar en cada espacio mio.
No se de donde surge la motivación, si de tu mirada, de tus palabras o del deseo de no perderte. Pero independientemente de eso puedo decir que me siento despierta, tratando de que estas ganas no desaparezcan, tratando de que el deseo se convierta en realidad.
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