lunes, 14 de diciembre de 2009

La borra del café

El otro día casi como un acto de generosidad hacia el prójimo, o hacia mi misma, fui con unas amigas a una caminata solidaria.
De esas que se hacen a pleno sol, con sponsors que regalan cosas inútiles o que en su momento no compró nadie y que, por ende, te las regalan en estos eventos; ideas “copadas” para la mujer moderna y muchas cosas más para un supuesto día de relax femenino.
Consejo: si pueden evitarlo, ¡Evítenlo!
De más está decir que durante la tarde nos dieron consejos de cómo respirar (¿?¿?) porque parece que no es algo tan fácil ni tan automático ya que se encargaban de recordárnoslo constantemente; de lo que nos convenía comer para mantener la silueta (por lo que dijeron voy a tener que suprimir la hamburguesa del Mac por una ensaladita súper nutritiva…menos mal que fui, sino tal vez no iba a entender porque no lograba el cuerpo de las modelos); y de cómo hacer para disfrutar de la tarde pensando en que los chicos se los dejamos al gordo…y hasta ahí llegó mi paciencia.
¡¡¡Señores, no tengo hijos, no deje al gordo encargado de nada, porque no hay tal gordo, no vine porque me guste hacerme la moderna y la sana sino porque no tenia nada para hacer por la tarde y era elegir entre caminar por una buena causa o quedarme en el puff de mi casa comiendo helado!!! De haber sabido, me indigestaba con helado…
Igualmente reconozco, que esta reacción fue alentada momentos antes, cuando nos dirigíamos hacia el lugar del evento.
Aparentemente cerca de donde íbamos existe un lugar donde leen la borra del café, o adivinan el futuro, o algo así…la cuestión es que este buen hombre, es decir el taxista, nos quería llevar ahí casi de manera obligada alegando lo siguiente:
“Sabes que pasa, mi piba que anda también cerca de la edad de ustedes, casi por los 30, siempre anda mal por algún que otro pibe, no pega una la pobre, no engancha a uno como la gente, y eso que yo le digo, que se dedique a estudiar y que no joda…pero bue, por eso, ahora que las veo a ustedes me imagine que irían por lo mismo”
Ante este comentario no quedó mucho por decir, evidentemente nos vio las caras de desahuciadas y quiso colaborar, pero la verdad que no sólo no lo hizo sino que ayudo a que mi tarde empezara siendo una mierda.
De haberme hecho leer la borra del café a la mañana de ese día seguramente me hubiese ido preparada para escuchar a la cruel nutricionista, al showman trucho que había en el evento, a tanta mina cheta, y por sobre todas las cosas al pelotudo del taxi.

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