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viernes, 11 de diciembre de 2009

Cintura pa'l baile

Confirmamos que el ser simpáticas o agradables en ciertas ocasiones puede ser un error…pero ¿Es necesario tener que poner cara de orto ante determinadas situaciones como único modo de escape ante tanta gilada?

El otro día fuimos con Andre a una clase de milonga, aprovechando que a las dos nos gusta muchísimo bailar, que encontramos en esto el cable a tierra y la manera de desprendernos de la rutina que nos agobia.

Pero nos encontramos con un par de piedras en el camino, léase, con un gil.

Es justo y necesario (parafraseando una parte de esas misas a las que alguna vez fui) agradecer la buena acción del otro, la buena voluntad o el lindo gesto, pero cuando viene ligado de interés, es justo?, es necesario?. Creemos fehacientemente que no.

Esa noche Andre no tenía entrada para la clase, así que un buen hombre le dio una de las que tenía él para que ella pudiera entrar, pero más que una entrada a una simple clase fue un pasaje a la idiotez, teniendo que soportar a este hombre que se sintió avalado para proceder con insistencia y hasta cierta falta de respeto queriendo lograr vaya uno a saber qué.

La hostigó toda la noche, la llenó de esos halagos que además de empalagar producen un contra-acercamiento, o lo que se dice vulgarmente, un alejamiento instantáneo porque uno no entiende qué es lo que le están queriendo decir y en el mejor de los casos cuando entiende, prefiere no haber entendido.

A mí sólo me bastó un comentario que me hizo este hombre sobre mi amiga, para entender el por qué de la cara de ella:

-“Esta muñequita tiene cintura pa’l baile jeje, es una hermosura tu amiga” (agreguémosle a esto la carita de libidinoso)

Mi amiga baila genial, eso ya lo sabía desde antes de esta confesión, y de lo que no me queda duda es de la cintura que tiene, pero para zafar de estas situaciones en las que uno debería poner cara de orto, darse media vuelta y mandarse a mudar.

viernes, 23 de octubre de 2009

¡Avivate gil!

Es cierto que el mundo esta lleno de almas con diferentes ideas y sentidos respecto a lo que es el amor, a lo que es sano o no en la pareja, pero nunca creí que el planeta tuviera tantos inestables, tantos histéricos y tantos pero tantos giles.

Ayer definitivamente…no fue mi día.

De por si los días de semana pueden ser muy densos, y mas los días jueves, que traen la ansiedad del viernes y el cansancio de toda una semana de trabajo.

Lo real, y más allá de esto, es que en mi caso los días jueves son los de la terapia, los de revolución, de escarbe interno; y por mas que la búsqueda sea favorable no siempre se está preparado para mirarse al espejo…y encontrarse.

Después de hacer este análisis en el hall de espera del consultorio, mi terapeuta abrió la puerta y casi ahí mismo me largue a llorar de la bronca… ¿Cómo hacer para exterminar a esta especie que no sólo no está en extinción sino que además se reproduce de manera galopante?

Horas antes, sentadita en mi escritorio, esperando ansiosamente la hora de salida se me presento, cual Eros en su época de auge, un compañero de trabajo con intenciones de hacerme saber su deseo hacia mí.

Uno supone que estas cosas no pasan, que nadie se apersona en la oficina de administración para solamente decirte que quiere salir con vos y poner excusas infantiles como empezar una amistad… ¡pero pasa! Ahora la duda es si, pasa porque lo permitimos, porque no sabemos detener la vorágine que se nos viene, o simplemente porque el otro, en su cabecita básica y de alfajor cree que existe la posibilidad de un encuentro. Yo me inclino por la última, las estadísticas todavía no se encargaron de esto, pero sea cual fuere lo que los motiva a hacerlo, lo hacen.

Sin importar la vergüenza ajena y mucho menos la propia esperan que la respuesta sea un sí cueste lo que cueste; quizás porque simplemente creen que al sonreír uno esta accediendo a la propuesta.

Muchachos:

1- Que una dama les responda el saludo no significa que quiera formalizar.

2- Si sonreímos ante alguna banalidad que dijeron es que estamos imaginando la respuesta que les diríamos pero que no decimos por ubicación y NO que queremos ir a la cama con ustedes.

3- Cuando decimos que no, realmente es NO. No estoy usando un arma de seducción, si quisiera seducir quédense tranquilos que se darían cuenta.

4- Si pretenden parecer serios a la hora del levante, miren a los ojos…no al escote; es un detalle que no ayuda.

Se puede fallar en alguno de estos ítems, pero si ya los cumplís todos, avivate ¡SOS UN GIL!

De mas esta decir que este personaje se encargo de hacer un curso acelerado y se recibió en el mismo momento en el que yo con cara de espanto y sorpresa tuve el agrado de decir que no!

No se conoce todavía que fuerza los impulsa a hacerlo, no hay estudios reales en cuanto a lo que pasa por la cabecita en ese momento; tal vez no pase nada o pase por otro lado más básico, pero sea lo que sea, ¡dejen de hacerlo! ¡No sigan la luz! ¡No se reproduzcan! Si no lo pueden hacer por nosotras… ¡piensen en sus madres!, que nosotras por nuestra parte seguiremos haciendo lo posiblemente humano para terminar con este flagelo que nos tortura, nos incomoda y nos molesta. Para que algún día con menos giles dando vueltas, por lo menos mi mundo funcione de otra manera.