Puede parecer extraño lo que pasa por mi cabeza, pero me surgen constantemente dudas no existenciales, pero no por eso menores, y que no puedo dejar de escribir.
Mi celular tiene de fondo de pantalla una foto que me saque un día de mal humor…en blanco y negro, con una polera tapándome la boca, para no hablar? No…simplemente para pasar el frío!
El otro día presté atención y en casi todos los celulares, el fondo de pantalla es una foto de la persona en cuestión, con su pareja.
¿En que momento se traspasa esa línea? ¿Cuando es que la foto pasa a ser compartida y deja de ser personalizada?
¿En que momento debería pedirle al otro ser parte de su celular? ¿Y cuando debería yo hacerlo parte del mío?; en realidad…es algo que se consulta? O simplemente se entiende que uno deja de ser uno, para venir acompañado?
¡Que bárbaro, no puedo abandonar esta manía de pensar de más!
¿Me quiere? ¿No me quiere? ¿Le digo? ¿No le digo? ¿Voy? ¿No voy?
¿Y si simplemente terminara de darme cuenta de que pensar está de más en estos casos? Para así poder tener el agrado de ser parte de otro celular y de que alguien más sea parte del mío…cosa loca si se lo traslada a la vida! Pero linda si lo dejo de pensar…
lunes, 22 de marzo de 2010
miércoles, 17 de marzo de 2010
A punto
A punto de desmayarme, a punto de romper en llanto, a punto de reír.
A punto de dejar de sentir, o de volver a sentir todo.
A punto de soltar, a punto de agarrar, a punto de no dejarte ir para volverte a odiar.
A punto de sanarme, a punto de estar un paso mas cerca de la locura.
A punto de querer hablar, o de quedarme muda para siempre.
A punto de pedirte que te quedes, pero que te vayas más tarde.
A punto de sentirme libre una vez más, a punto de quedar ligada a vos.
A punto de estar a punto, en ese instante.
A un punto del abismo.
A punto de dejar de sentir, o de volver a sentir todo.
A punto de soltar, a punto de agarrar, a punto de no dejarte ir para volverte a odiar.
A punto de sanarme, a punto de estar un paso mas cerca de la locura.
A punto de querer hablar, o de quedarme muda para siempre.
A punto de pedirte que te quedes, pero que te vayas más tarde.
A punto de sentirme libre una vez más, a punto de quedar ligada a vos.
A punto de estar a punto, en ese instante.
A un punto del abismo.
martes, 9 de marzo de 2010
Había una vez...
Había una vez una nena casi tan pequeñita como inalcanzable para algunos, casi tan fuerte como débil, con la misma proporción de felicidad y de tristeza.
Había además un mundo, pero que existía sólo en su cabeza y en sus deseos; un mundo en donde no había que plantearse las cosas antes de hacerlas, donde no había que aparentar cordura ni alimentar el cuerpo; un lugar que sólo ella podía habitar y que celosamente cuidaba.
Pero hubo un día en el que se dio cuenta de que ese mundo iba cambiando, iba mutando, iba dejando de existir y ya no le era tan fácil la espontaneidad en la vida.
Se encontró con caras tristes que prefería no ver y con sentimientos de insatisfacción constantes, propios y ajenos; se encontró con ella misma frente al espejo, y a diferencia de la bruja mala de blancanieves, no le gusto lo que vio.
Ante esto eligió cambiarse el color de pelo, por ahí el rubio le sentaría mejor, y hasta decidió dejarse los rulos, para ver si así recuperaba parte de la locura que le gustaba tener; pero no…la insatisfacción seguía persiguiéndola.
Entonces busco cambiar el cuerpo, ponerse cintas de colores en los vestidos y cortarse las faldas, pero tampoco resultó, porque con esto sólo lograba reconocerse aún menos.
Fue entonces cuando se le ocurrió el remedio: volver a la fuente; quedarse desnuda, pero mas allá de la ausencia de ropa, desnuda de prejuicios, de premeditaciones, de estrategias, completamente desnuda frente al mundo, a ese mundo que ya no le era familiar pero en el que quería aprender a vivir. Puede que quedarse desnuda significara quedar expuesta, pero prefirió correr el riesgo de tener que enfrentarse a cosas a las que le temía, pero con la esperanza de encontrar en el camino la solución.
Había una vez una nena, casi casi como yo.
Así, desnuda, expuesta, al descubierto, con ganas de enfrentarme a eso que por años me dio tanto miedo, con ganas de salir de ese mundo inventado para intentar no sufrir.
Así estoy yo, aprendiendo a mirarme con amor, sin tener que buscar complementos extras para que me guste lo que veo.
Así me encuentro, como sentada en posición de indio en medio de la nada o en medio de todo, esperando el impacto, esperando lo mejor.
Había además un mundo, pero que existía sólo en su cabeza y en sus deseos; un mundo en donde no había que plantearse las cosas antes de hacerlas, donde no había que aparentar cordura ni alimentar el cuerpo; un lugar que sólo ella podía habitar y que celosamente cuidaba.
Pero hubo un día en el que se dio cuenta de que ese mundo iba cambiando, iba mutando, iba dejando de existir y ya no le era tan fácil la espontaneidad en la vida.
Se encontró con caras tristes que prefería no ver y con sentimientos de insatisfacción constantes, propios y ajenos; se encontró con ella misma frente al espejo, y a diferencia de la bruja mala de blancanieves, no le gusto lo que vio.
Ante esto eligió cambiarse el color de pelo, por ahí el rubio le sentaría mejor, y hasta decidió dejarse los rulos, para ver si así recuperaba parte de la locura que le gustaba tener; pero no…la insatisfacción seguía persiguiéndola.
Entonces busco cambiar el cuerpo, ponerse cintas de colores en los vestidos y cortarse las faldas, pero tampoco resultó, porque con esto sólo lograba reconocerse aún menos.
Fue entonces cuando se le ocurrió el remedio: volver a la fuente; quedarse desnuda, pero mas allá de la ausencia de ropa, desnuda de prejuicios, de premeditaciones, de estrategias, completamente desnuda frente al mundo, a ese mundo que ya no le era familiar pero en el que quería aprender a vivir. Puede que quedarse desnuda significara quedar expuesta, pero prefirió correr el riesgo de tener que enfrentarse a cosas a las que le temía, pero con la esperanza de encontrar en el camino la solución.
Había una vez una nena, casi casi como yo.
Así, desnuda, expuesta, al descubierto, con ganas de enfrentarme a eso que por años me dio tanto miedo, con ganas de salir de ese mundo inventado para intentar no sufrir.
Así estoy yo, aprendiendo a mirarme con amor, sin tener que buscar complementos extras para que me guste lo que veo.
Así me encuentro, como sentada en posición de indio en medio de la nada o en medio de todo, esperando el impacto, esperando lo mejor.
jueves, 4 de marzo de 2010
Hoy...
Hoy me doy cuenta de que hace rato solté lo que creía tener amarrado.
Hoy entiendo que es necesario ponerse como meta la felicidad, porque sino no llega de otro modo.
Hoy me doy cuenta de ya no pasa más el dolor por mi centro, que le di lugar a otras cosas.
Hoy me quiero más que ayer, hoy me perdono errores del pasado, silencios.
Hoy podría decir todo lo que no me anime a decir hasta ahora.
Hoy encuentro diferente a las miradas, y elijo perderme en ellas.
Hoy reconozco que sigo teniendo fuerzas para el amor.
Hoy tengo ganas de quedarme sentada al lado tuyo.
Hoy puedo decir que he vuelto a empezar…
Hoy entiendo que es necesario ponerse como meta la felicidad, porque sino no llega de otro modo.
Hoy me doy cuenta de ya no pasa más el dolor por mi centro, que le di lugar a otras cosas.
Hoy me quiero más que ayer, hoy me perdono errores del pasado, silencios.
Hoy podría decir todo lo que no me anime a decir hasta ahora.
Hoy encuentro diferente a las miradas, y elijo perderme en ellas.
Hoy reconozco que sigo teniendo fuerzas para el amor.
Hoy tengo ganas de quedarme sentada al lado tuyo.
Hoy puedo decir que he vuelto a empezar…
lunes, 1 de marzo de 2010
Botineras
El otro día estuve en el lugar más parecido a cualquier circo trucho de barrio, y prometí portarme bien para que nunca más me pase.
La idea era salir para tomar algo, divertirnos, pasar un momento agradable y no para lo que fue, encontrarse con esa gente de otro mundo o por lo menos de un mundo al que no pertenezco.
Al llegar al lugar sólo pude ver una muchedumbre que no sé si me dio repulsión, ganas de salir corriendo, o de quedarme para ver cómo se vive con media neurona…por ahí va a sonar gracioso, pero me llama la atención cómo hay gente que sobrevive a esa escasez cerebral y no sólo eso, sino que ¡Aparenta ser feliz!
Parece que estas personas festejaban un cumpleaños; para ser más especifica, le estaban festejando un año más a un pequeño futbolista en ascenso que estaba muy agradecido de tener tantas mujeres alrededor, porque parece que de otra manera no las conseguiría.
Si bien había mucho hombre con las hormonas revolucionadas, creo que lo más triste fue el rol de las mujeres.
Se respiraba silicona, angel face (¡¡miren si seré vieja!!), y otros olores que prefiero olvidar.
Sin embargo en mi cabeza sólo rondaba una pregunta: ¿Como llegaron a tener esos culos? ¡Era algo increíble! Pueden pensar que hablo de envidia, cosa que les afirmo, porque creo que no llegaría a eso ni entrenando años seguidos…
Después de un rato, en realidad sólo me bastaron minutos, a modo de conformismo o de realidad, entendí todo, ¡¡habían empeñado sus neuronas por un poco de culo siliconado!! Por lo que, siguiendo con esta teoría, podría llegar a la conclusión de que las variables culo-neurona, tienen una relación directamente proporcional (en casi todos los casos).
Era la única explicación a tantos vestidos de strass hiper cortos, de esos con los que no podes ni respirar y mucho menos toser; melenas rubias, debidamente teñidas, planchadas, rizadas, con extensiones; o morochas, pero con las mismas características. Sea cual fuere el look elegido, todas eran merecedoras del título de “botinera”.
Luego de esta maravillosa experiencia ya estaba preparada para seguir…ahora sí podía volver a mi casa, comer lo que había quedado de helado y mirar una película, sabiendo que jamás voy a conseguir semejante “toto” pero por suerte me quedan neuronas suficientes para entender que la realidad de mi mundo, pasa por otro lado.
La idea era salir para tomar algo, divertirnos, pasar un momento agradable y no para lo que fue, encontrarse con esa gente de otro mundo o por lo menos de un mundo al que no pertenezco.
Al llegar al lugar sólo pude ver una muchedumbre que no sé si me dio repulsión, ganas de salir corriendo, o de quedarme para ver cómo se vive con media neurona…por ahí va a sonar gracioso, pero me llama la atención cómo hay gente que sobrevive a esa escasez cerebral y no sólo eso, sino que ¡Aparenta ser feliz!
Parece que estas personas festejaban un cumpleaños; para ser más especifica, le estaban festejando un año más a un pequeño futbolista en ascenso que estaba muy agradecido de tener tantas mujeres alrededor, porque parece que de otra manera no las conseguiría.
Si bien había mucho hombre con las hormonas revolucionadas, creo que lo más triste fue el rol de las mujeres.
Se respiraba silicona, angel face (¡¡miren si seré vieja!!), y otros olores que prefiero olvidar.
Sin embargo en mi cabeza sólo rondaba una pregunta: ¿Como llegaron a tener esos culos? ¡Era algo increíble! Pueden pensar que hablo de envidia, cosa que les afirmo, porque creo que no llegaría a eso ni entrenando años seguidos…
Después de un rato, en realidad sólo me bastaron minutos, a modo de conformismo o de realidad, entendí todo, ¡¡habían empeñado sus neuronas por un poco de culo siliconado!! Por lo que, siguiendo con esta teoría, podría llegar a la conclusión de que las variables culo-neurona, tienen una relación directamente proporcional (en casi todos los casos).
Era la única explicación a tantos vestidos de strass hiper cortos, de esos con los que no podes ni respirar y mucho menos toser; melenas rubias, debidamente teñidas, planchadas, rizadas, con extensiones; o morochas, pero con las mismas características. Sea cual fuere el look elegido, todas eran merecedoras del título de “botinera”.
Luego de esta maravillosa experiencia ya estaba preparada para seguir…ahora sí podía volver a mi casa, comer lo que había quedado de helado y mirar una película, sabiendo que jamás voy a conseguir semejante “toto” pero por suerte me quedan neuronas suficientes para entender que la realidad de mi mundo, pasa por otro lado.
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