jueves, 17 de diciembre de 2009
Mensajes con error
Pero a veces pienso que esto no me debe estar dando resultado, porque creo ver cosas donde no las hay.
Por ejemplo, si un hombre me dice que después me llama, yo realmente lo creo, por lo que realmente espero que lo haga…pero la mayoría de las veces debería entender que es parte de una formalidad y no del propio deseo.
Otros ejemplos a presentar serían los casos en donde el hombre actúa de una manera muy interesada por conquistarnos, nos llama todos los días, nos presenta a la familia, nos hace escenas de celos, pero de repente de un día para el otro se acuerda de alguna ex, de algún desamor que lo dejo malherido, de alguna dolencia, o de que simplemente no se puede volver a comprometer.
Ese es el punto donde uno debería replantearse si esta interpretando señales que no son señales, si está hablando otro idioma o si tiene serios problemas de entendimiento.
Si después de ese análisis uno puede ser benévolo con uno mismo y entender que el problema lo tiene otro, está en condiciones de mirar a los ojos al emisor de señales erróneas…y mandarlo bien a la mierda.
No sólo por el hecho de hacernos perder el tiempo sino que además por atentar contra nuestra salud mental dado que uno pasa días enteros tratando de decodificar los mensajes complicados y absurdos que es lo único que pueden darnos.
Por eso, el único consejo que puedo darles, es que no inviertan tiempo, energía, y neuronas en entender lo inentendible…si el mensaje llega con error, ni se calienten, opriman esc, supr o simplemente cierren el programa y a otra cosa mariposa.
martes, 15 de diciembre de 2009
A mis hermanas
Podría incluso vivir padeciendo ciertas dolencias, pero de la única manera en que me negaría a vivir, sería sin ellas.
Con una crecí, aprendí a ver las cosas de otro color, ni tan blanco ni tan negro.
Amanecíamos con la risa en la panza, sin poder incorporarnos de tantas carcajadas; podíamos al segundo estar tirándonos de los pelos tratando de entender que había pasado en el medio para que el panorama cambiara tanto.
Con ella no quise ni espere nada más que las noches de verano sentadas en el jardín, o mirando al cielo lleno de estrellas en la casa de mi abuela.
Con ella no tuve más miedo cuando por las noches en lugar de dormirme yo, se dormía su mano por extendérmela de una manera incómoda con tal de que no me sintiera sola en mitad de la madrugada.
Con ella lloré hasta el cansancio, me sentí dolida con más de una palabra suya, pero reconfortada sabiendo que estaba ahí; con ella entendí el dolor desde otro lado; ame y odie el arte y a Fito Paez.
Con la chiquitina aprendí a amar, a sentir ese placer en el centro de mi pecho, ese calor intenso que provoca el amor.
Entendí que cada día que pasa aprendo al lado de ella, aprendí a mirar a los ojos y poder confesar mi amor sin miedo a la respuesta.
Con ella agudizo mis sentidos y mis emociones, y entiendo el significado de la palabra felicidad.
Aprendí a cuidar, y a dar los abrazos más lindos. Quise aprender a escucharla, a decir las cosas con menos dolor y más amor, a taparla a mitad de la noche cuando volvía de bailar o por la mañana cuando me iba al trabajo.
Con ella amé la danza más que antes.
A una le debo lo que soy, la entereza, la sensibilidad y el orgullo en el bolsillo.
A la otra, le debo el calorcito en el pecho, la ternura, y la emoción.
Pero a ambas les debo la dicha de sentir que cada día que pasa logran de mí una mejor persona.
lunes, 14 de diciembre de 2009
Una nueva Ingeniera
¡¡¡Felicitaciones Srta Data!!!
Y qué buenísimo poder seguir demostrando que se puede combinar belleza, 'copadez' e inteligencia.
La borra del café
De esas que se hacen a pleno sol, con sponsors que regalan cosas inútiles o que en su momento no compró nadie y que, por ende, te las regalan en estos eventos; ideas “copadas” para la mujer moderna y muchas cosas más para un supuesto día de relax femenino.
Consejo: si pueden evitarlo, ¡Evítenlo!
De más está decir que durante la tarde nos dieron consejos de cómo respirar (¿?¿?) porque parece que no es algo tan fácil ni tan automático ya que se encargaban de recordárnoslo constantemente; de lo que nos convenía comer para mantener la silueta (por lo que dijeron voy a tener que suprimir la hamburguesa del Mac por una ensaladita súper nutritiva…menos mal que fui, sino tal vez no iba a entender porque no lograba el cuerpo de las modelos); y de cómo hacer para disfrutar de la tarde pensando en que los chicos se los dejamos al gordo…y hasta ahí llegó mi paciencia.
¡¡¡Señores, no tengo hijos, no deje al gordo encargado de nada, porque no hay tal gordo, no vine porque me guste hacerme la moderna y la sana sino porque no tenia nada para hacer por la tarde y era elegir entre caminar por una buena causa o quedarme en el puff de mi casa comiendo helado!!! De haber sabido, me indigestaba con helado…
Igualmente reconozco, que esta reacción fue alentada momentos antes, cuando nos dirigíamos hacia el lugar del evento.
Aparentemente cerca de donde íbamos existe un lugar donde leen la borra del café, o adivinan el futuro, o algo así…la cuestión es que este buen hombre, es decir el taxista, nos quería llevar ahí casi de manera obligada alegando lo siguiente:
“Sabes que pasa, mi piba que anda también cerca de la edad de ustedes, casi por los 30, siempre anda mal por algún que otro pibe, no pega una la pobre, no engancha a uno como la gente, y eso que yo le digo, que se dedique a estudiar y que no joda…pero bue, por eso, ahora que las veo a ustedes me imagine que irían por lo mismo”
Ante este comentario no quedó mucho por decir, evidentemente nos vio las caras de desahuciadas y quiso colaborar, pero la verdad que no sólo no lo hizo sino que ayudo a que mi tarde empezara siendo una mierda.
De haberme hecho leer la borra del café a la mañana de ese día seguramente me hubiese ido preparada para escuchar a la cruel nutricionista, al showman trucho que había en el evento, a tanta mina cheta, y por sobre todas las cosas al pelotudo del taxi.
viernes, 11 de diciembre de 2009
Cintura pa'l baile
Confirmamos que el ser simpáticas o agradables en ciertas ocasiones puede ser un error…pero ¿Es necesario tener que poner cara de orto ante determinadas situaciones como único modo de escape ante tanta gilada?
El otro día fuimos con Andre a una clase de milonga, aprovechando que a las dos nos gusta muchísimo bailar, que encontramos en esto el cable a tierra y la manera de desprendernos de la rutina que nos agobia.
Pero nos encontramos con un par de piedras en el camino, léase, con un gil.
Es justo y necesario (parafraseando una parte de esas misas a las que alguna vez fui) agradecer la buena acción del otro, la buena voluntad o el lindo gesto, pero cuando viene ligado de interés, es justo?, es necesario?. Creemos fehacientemente que no.
Esa noche Andre no tenía entrada para la clase, así que un buen hombre le dio una de las que tenía él para que ella pudiera entrar, pero más que una entrada a una simple clase fue un pasaje a la idiotez, teniendo que soportar a este hombre que se sintió avalado para proceder con insistencia y hasta cierta falta de respeto queriendo lograr vaya uno a saber qué.
La hostigó toda la noche, la llenó de esos halagos que además de empalagar producen un contra-acercamiento, o lo que se dice vulgarmente, un alejamiento instantáneo porque uno no entiende qué es lo que le están queriendo decir y en el mejor de los casos cuando entiende, prefiere no haber entendido.
A mí sólo me bastó un comentario que me hizo este hombre sobre mi amiga, para entender el por qué de la cara de ella:
-“Esta muñequita tiene cintura pa’l baile jeje, es una hermosura tu amiga” (agreguémosle a esto la carita de libidinoso)
Mi amiga baila genial, eso ya lo sabía desde antes de esta confesión, y de lo que no me queda duda es de la cintura que tiene, pero para zafar de estas situaciones en las que uno debería poner cara de orto, darse media vuelta y mandarse a mudar.
miércoles, 9 de diciembre de 2009
Re-pensando
Debe ser por soñar con cosas a las que no le encuentro sentido...como soñar con su nombre en una planilla de excel, escrito ciento de veces uno al lado de otro, y uno abajo de otro.
Como si cada celda guardara parte de su recuerdo.
Debe ser por eso que se viene a mi cabeza todo el tiempo, debe ser que cada recuerdo tiene su fórmula y la única manera de guardar ordenadamente lo que quiero, y hasta lo que no, sea en una de estas planillas.
Otras veces me pasa que pienso en él pero de manera desordenada, por perfumes, nombres, palabras.
Pero siempre me encuentro en el mismo punto...pensando en él.
Quizas ya no de esa manera que duele sino simplemente tratando de ordenar lo que dejó en mí para que cuando lo busque en mi cabeza no sólo no duela, sino que además pueda discernir lo real de lo que no lo fue tanto.
Hoy me encuentro en este punto, en el que quiero dejar de pensar, pero no se si pueda con estas fórmulas en la cabeza, queriendo salir.
Seguramente sea el momento de poder clickear "guardar como", ponerle un lindo nombre, y guardarla en la carpeta de los buenos recuerdos.