Hoy estuve todo el día con la intención de escribir, pero no se si por estar recién llegada de las vacaciones o porqué, pero no encuentro la manera de expresar nada de todo lo que siento.
Así que les dejo esta canción, que siento que me describe bastante, tanto por el nombre como por lo que dice..."algunas veces busco un adjetivo inspirado y posesivo que te arañe el corazón"
Espero que les guste...
"Algunas veces vuelo
y otras veces
me arrastro demasiado a ras del suelo,
algunas madrugadas me desvelo
y ando como un gato en celo
patrullando la ciudad
en busca de una gatita,
a esa hora maldita
en que los bares a punto están de cerrar,
cuando el alma necesita
un cuerpo que acariciar.
Algunas veces vivo
y otras veces
la vida se me va con lo que escribo;
algunas veces busco un adjetivo
inspirado y posesivo
que te arañe el corazón;
luego arrojo mi mensaje,
se lo lleva de equipaje
una botella..., al mar de tu incomprensión.
No quiero hacerte chantaje,
sólo quiero regalarte una canción.
Y algunas veces suelo recostar
mi cabeza en el hombro de la luna
y le hablo de esa amante inoportuna
que se llama soledad.
Algunas veces gano
y otras veces
pongo un circo y me crecen los enanos;
algunas veces doy con un gusano
en la fruta del manzano
prohibido del padre Adán;
o duermo y dejo la puerta
de mi habitación abierta
por si acaso se te ocurre regresar;
más raro fue aquel verano
que no paró de nevar.
Y algunas veces suelo recostar
mi cabeza en el hombro de la luna
y le hablo de esa amante inoportuna
que se llama soledad"
miércoles, 17 de febrero de 2010
jueves, 21 de enero de 2010
Ser invisible
De poder ser invisibles, ¿Donde estarían en este momento?
Cierro los ojos e imagino lo que haría con ese poder:
• Miraría a la persona que amé por horas, para ver si algo de eso que quise tanto de verdad existe o fue producto de mi imaginación.
• Me pararía frente a la persona que me amó y le daría un fuerte abrazo, en agradecimiento a la paciencia, a la tolerancia y a tanto, tanto amor.
• Me sentaría en un confesionario, para ver si la gente peca de la misma manera que peco yo, si caemos en las mismas tentaciones.
• Viajaría en el mismo tren por horas, para confirmar que todo el que se va, vuelve.
• Me sentaría a tejer en algún andén, para ver si funciona la estrategia de Penélope.
• Me metería al mar desnuda.
• Escucharía conversaciones ajenas, de amores, desamores, engaños, simplemente para poder aprender.
Imaginarme invisible, para poder ser visible en los momentos necesarios y ante las situaciones que yo elija, hace que pueda percibir la vida desde otro lugar.
Cierro los ojos e imagino lo que haría con ese poder:
• Miraría a la persona que amé por horas, para ver si algo de eso que quise tanto de verdad existe o fue producto de mi imaginación.
• Me pararía frente a la persona que me amó y le daría un fuerte abrazo, en agradecimiento a la paciencia, a la tolerancia y a tanto, tanto amor.
• Me sentaría en un confesionario, para ver si la gente peca de la misma manera que peco yo, si caemos en las mismas tentaciones.
• Viajaría en el mismo tren por horas, para confirmar que todo el que se va, vuelve.
• Me sentaría a tejer en algún andén, para ver si funciona la estrategia de Penélope.
• Me metería al mar desnuda.
• Escucharía conversaciones ajenas, de amores, desamores, engaños, simplemente para poder aprender.
Imaginarme invisible, para poder ser visible en los momentos necesarios y ante las situaciones que yo elija, hace que pueda percibir la vida desde otro lugar.
miércoles, 20 de enero de 2010
De eso que no se ve...
De lo intangible, de eso quiero hablar hoy.
De esa red invisible que nos une a otros sin saber bien porqué, sin tener conciencia y sin poder alejarnos.
De lo que nos une más allá de lo físico, más allá de la distancia o más allá del recuerdo.
Quiero hablar del deseo que nos une a otra persona, de la delgada línea, ínfima, intangible, irreconocible.
De ese haz de luz que nos separa, pero que también nos mantiene ligados.
De eso quiero hablar hoy…
Creo que algo en el universo conspira para esa unión, nos pone en el lugar, en el momento indicado, nos deja sin palabras, sin respiración, sintiéndonos solamente obnubilados frente a esa persona sin saber porque, sin siquiera poder corrernos.
Creo que algo más allá del amor, de la química o del deseo, nos debe unir.
¿Algo de otra dimensión? ¿Algo de muy dentro de nuestras almas? ¿O será sencillamente esa red imaginaria de la que hablo?
Algo conspira, algo nos liga, algo nos mantiene vivos.
De esa red invisible que nos une a otros sin saber bien porqué, sin tener conciencia y sin poder alejarnos.
De lo que nos une más allá de lo físico, más allá de la distancia o más allá del recuerdo.
Quiero hablar del deseo que nos une a otra persona, de la delgada línea, ínfima, intangible, irreconocible.
De ese haz de luz que nos separa, pero que también nos mantiene ligados.
De eso quiero hablar hoy…
Creo que algo en el universo conspira para esa unión, nos pone en el lugar, en el momento indicado, nos deja sin palabras, sin respiración, sintiéndonos solamente obnubilados frente a esa persona sin saber porque, sin siquiera poder corrernos.
Creo que algo más allá del amor, de la química o del deseo, nos debe unir.
¿Algo de otra dimensión? ¿Algo de muy dentro de nuestras almas? ¿O será sencillamente esa red imaginaria de la que hablo?
Algo conspira, algo nos liga, algo nos mantiene vivos.
lunes, 11 de enero de 2010
Ganas
¿Que seran las ganas? ¿A que se deberan? ¿De donde surgiran?
Ninguna de estas respuestas las tengo; la verdad es que no se de donde sale la motivaciòn para algo, pero lo que sí se es que me invade cada mañana.
Me invade el cuerpo y el espíritu, me despierta el corazón.
Hablo de esas ganas de abrazarte, de mirarte a los ojos, de encontrar la verdad.
Hablo de las ganas de amar, de no olvidar los buenos momentos y de desechar los que me duelen, de las ganas de tomarte del brazo y acompañarte a caminar.
Hablo de las ganas que tengo de sentirme libre, para poder conocerte, para poder enamorarme, y para poder enamorarte.
Simplemente de esas ganas, de que seas parte de mi vida, de permitir que te acomodes en mi cama, de darte un lugar en cada espacio mio.
No se de donde surge la motivación, si de tu mirada, de tus palabras o del deseo de no perderte. Pero independientemente de eso puedo decir que me siento despierta, tratando de que estas ganas no desaparezcan, tratando de que el deseo se convierta en realidad.
Ninguna de estas respuestas las tengo; la verdad es que no se de donde sale la motivaciòn para algo, pero lo que sí se es que me invade cada mañana.
Me invade el cuerpo y el espíritu, me despierta el corazón.
Hablo de esas ganas de abrazarte, de mirarte a los ojos, de encontrar la verdad.
Hablo de las ganas de amar, de no olvidar los buenos momentos y de desechar los que me duelen, de las ganas de tomarte del brazo y acompañarte a caminar.
Hablo de las ganas que tengo de sentirme libre, para poder conocerte, para poder enamorarme, y para poder enamorarte.
Simplemente de esas ganas, de que seas parte de mi vida, de permitir que te acomodes en mi cama, de darte un lugar en cada espacio mio.
No se de donde surge la motivación, si de tu mirada, de tus palabras o del deseo de no perderte. Pero independientemente de eso puedo decir que me siento despierta, tratando de que estas ganas no desaparezcan, tratando de que el deseo se convierta en realidad.
jueves, 17 de diciembre de 2009
Mensajes con error
Suelo tener la “inteligencia” para reconocer ciertas cosas o para suponer otras…suelo poder discernir lo que me imagino de lo real, lo que quiero que pase con lo que pasa ciertamente.
Pero a veces pienso que esto no me debe estar dando resultado, porque creo ver cosas donde no las hay.
Por ejemplo, si un hombre me dice que después me llama, yo realmente lo creo, por lo que realmente espero que lo haga…pero la mayoría de las veces debería entender que es parte de una formalidad y no del propio deseo.
Otros ejemplos a presentar serían los casos en donde el hombre actúa de una manera muy interesada por conquistarnos, nos llama todos los días, nos presenta a la familia, nos hace escenas de celos, pero de repente de un día para el otro se acuerda de alguna ex, de algún desamor que lo dejo malherido, de alguna dolencia, o de que simplemente no se puede volver a comprometer.
Ese es el punto donde uno debería replantearse si esta interpretando señales que no son señales, si está hablando otro idioma o si tiene serios problemas de entendimiento.
Si después de ese análisis uno puede ser benévolo con uno mismo y entender que el problema lo tiene otro, está en condiciones de mirar a los ojos al emisor de señales erróneas…y mandarlo bien a la mierda.
No sólo por el hecho de hacernos perder el tiempo sino que además por atentar contra nuestra salud mental dado que uno pasa días enteros tratando de decodificar los mensajes complicados y absurdos que es lo único que pueden darnos.
Por eso, el único consejo que puedo darles, es que no inviertan tiempo, energía, y neuronas en entender lo inentendible…si el mensaje llega con error, ni se calienten, opriman esc, supr o simplemente cierren el programa y a otra cosa mariposa.
Pero a veces pienso que esto no me debe estar dando resultado, porque creo ver cosas donde no las hay.
Por ejemplo, si un hombre me dice que después me llama, yo realmente lo creo, por lo que realmente espero que lo haga…pero la mayoría de las veces debería entender que es parte de una formalidad y no del propio deseo.
Otros ejemplos a presentar serían los casos en donde el hombre actúa de una manera muy interesada por conquistarnos, nos llama todos los días, nos presenta a la familia, nos hace escenas de celos, pero de repente de un día para el otro se acuerda de alguna ex, de algún desamor que lo dejo malherido, de alguna dolencia, o de que simplemente no se puede volver a comprometer.
Ese es el punto donde uno debería replantearse si esta interpretando señales que no son señales, si está hablando otro idioma o si tiene serios problemas de entendimiento.
Si después de ese análisis uno puede ser benévolo con uno mismo y entender que el problema lo tiene otro, está en condiciones de mirar a los ojos al emisor de señales erróneas…y mandarlo bien a la mierda.
No sólo por el hecho de hacernos perder el tiempo sino que además por atentar contra nuestra salud mental dado que uno pasa días enteros tratando de decodificar los mensajes complicados y absurdos que es lo único que pueden darnos.
Por eso, el único consejo que puedo darles, es que no inviertan tiempo, energía, y neuronas en entender lo inentendible…si el mensaje llega con error, ni se calienten, opriman esc, supr o simplemente cierren el programa y a otra cosa mariposa.
martes, 15 de diciembre de 2009
A mis hermanas
Podría vivir sin muchas cosas, sin el lujo, sin los fideos de mi abuela y hasta sin el helado de sambayón.
Podría incluso vivir padeciendo ciertas dolencias, pero de la única manera en que me negaría a vivir, sería sin ellas.
Con una crecí, aprendí a ver las cosas de otro color, ni tan blanco ni tan negro.
Amanecíamos con la risa en la panza, sin poder incorporarnos de tantas carcajadas; podíamos al segundo estar tirándonos de los pelos tratando de entender que había pasado en el medio para que el panorama cambiara tanto.
Con ella no quise ni espere nada más que las noches de verano sentadas en el jardín, o mirando al cielo lleno de estrellas en la casa de mi abuela.
Con ella no tuve más miedo cuando por las noches en lugar de dormirme yo, se dormía su mano por extendérmela de una manera incómoda con tal de que no me sintiera sola en mitad de la madrugada.
Con ella lloré hasta el cansancio, me sentí dolida con más de una palabra suya, pero reconfortada sabiendo que estaba ahí; con ella entendí el dolor desde otro lado; ame y odie el arte y a Fito Paez.
Con la chiquitina aprendí a amar, a sentir ese placer en el centro de mi pecho, ese calor intenso que provoca el amor.
Entendí que cada día que pasa aprendo al lado de ella, aprendí a mirar a los ojos y poder confesar mi amor sin miedo a la respuesta.
Con ella agudizo mis sentidos y mis emociones, y entiendo el significado de la palabra felicidad.
Aprendí a cuidar, y a dar los abrazos más lindos. Quise aprender a escucharla, a decir las cosas con menos dolor y más amor, a taparla a mitad de la noche cuando volvía de bailar o por la mañana cuando me iba al trabajo.
Con ella amé la danza más que antes.
A una le debo lo que soy, la entereza, la sensibilidad y el orgullo en el bolsillo.
A la otra, le debo el calorcito en el pecho, la ternura, y la emoción.
Pero a ambas les debo la dicha de sentir que cada día que pasa logran de mí una mejor persona.
Podría incluso vivir padeciendo ciertas dolencias, pero de la única manera en que me negaría a vivir, sería sin ellas.
Con una crecí, aprendí a ver las cosas de otro color, ni tan blanco ni tan negro.
Amanecíamos con la risa en la panza, sin poder incorporarnos de tantas carcajadas; podíamos al segundo estar tirándonos de los pelos tratando de entender que había pasado en el medio para que el panorama cambiara tanto.
Con ella no quise ni espere nada más que las noches de verano sentadas en el jardín, o mirando al cielo lleno de estrellas en la casa de mi abuela.
Con ella no tuve más miedo cuando por las noches en lugar de dormirme yo, se dormía su mano por extendérmela de una manera incómoda con tal de que no me sintiera sola en mitad de la madrugada.
Con ella lloré hasta el cansancio, me sentí dolida con más de una palabra suya, pero reconfortada sabiendo que estaba ahí; con ella entendí el dolor desde otro lado; ame y odie el arte y a Fito Paez.
Con la chiquitina aprendí a amar, a sentir ese placer en el centro de mi pecho, ese calor intenso que provoca el amor.
Entendí que cada día que pasa aprendo al lado de ella, aprendí a mirar a los ojos y poder confesar mi amor sin miedo a la respuesta.
Con ella agudizo mis sentidos y mis emociones, y entiendo el significado de la palabra felicidad.
Aprendí a cuidar, y a dar los abrazos más lindos. Quise aprender a escucharla, a decir las cosas con menos dolor y más amor, a taparla a mitad de la noche cuando volvía de bailar o por la mañana cuando me iba al trabajo.
Con ella amé la danza más que antes.
A una le debo lo que soy, la entereza, la sensibilidad y el orgullo en el bolsillo.
A la otra, le debo el calorcito en el pecho, la ternura, y la emoción.
Pero a ambas les debo la dicha de sentir que cada día que pasa logran de mí una mejor persona.
lunes, 14 de diciembre de 2009
Una nueva Ingeniera
Desde este pequeño post quiero aprovechar para felicitar a la nueva Ingeniera.
¡¡¡Felicitaciones Srta Data!!!
Y qué buenísimo poder seguir demostrando que se puede combinar belleza, 'copadez' e inteligencia.
¡¡¡Felicitaciones Srta Data!!!
Y qué buenísimo poder seguir demostrando que se puede combinar belleza, 'copadez' e inteligencia.
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