Hoy no tengo ganas de reírme de mí, ni de lo que me pasa, ni de lo que me irrita del mundo.
Hoy no tengo ganas de buscar excusas para no pensar en lo que me molesta, ni para escaparme de lo que me hace mal.
Hoy no puedo dejar de preguntarme qué es lo que realmente me deja así, con esta necesidad de volver a empezar, de acomodar las cosas, de cerrar las puertas que hayan quedado abiertas y de abrir aquellas que cerré hace tiempo.
El otro día me preguntaron porque mi habitación era más parecida a la habitación del pánico que a un lugar confortable para dormir…y no supe que contestar.
Si alguno de ustedes tuvo el placer (¿?¿?) de entrar, sabrá a lo que me refiero.
No me es fácil mantener el orden en mi habitación, más que nada con las cosas que voy dejando sobre mi cama, con los espacios que voy ocupando o mejor dicho con los espacios que no voy dejando libre.
Me cuesta liberar mi cama…me cuesta dejar el lado derecho libre.
Hace unos meses lo había logrado, me había gustado la idea de ceder, de dormir sólo en una porción de la cama. Me había gustado el hecho de darme vuelta y encontrarlo al lado mío.
Pero hoy, meses después, fui formando una muralla de ropa del lado derecho ¿para impedir que alguien quiera dormir allí?, ¿para impedirme a mi el placer de dormir acompañada? Todavía no lo se…
Lo que sé es que duermo al lado de una persona imaginaria formada por un montículo de ropa, algo así como un espantapájaros (sin intenciones de ofender a ningún hombre) que permite mantener al otro alejado.
Quisiera animarme a liberar la cama, a dejar el espacio, a sentir el hueco; para hacerme cargo del peso que tiene dormir sola, para aprender a necesitar, para bajar la guardia, para poder vivir acompañada.
lunes, 23 de noviembre de 2009
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1 comentarios:
Uhhhhh cuantas veces dormi abrazada al monticulo de ropa del lado derecho de la cama.... hasta que un dia fui invadida... no solo corrieron mi ropa sino que yo fui desplazada al lado derecho de la cama...
Aprovecha!!!! abrazalo fuerte que despues lo vas a extrañar...
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