viernes, 23 de octubre de 2009

Mi Ex

Hay cosas que no deberían pasar nunca… La guerra en Irak, los políticos corruptos, el hambre en el mundo, Zulma Lobato o Wendy Sulca.; definitivamente estamos de acuerdo en que no debería pasar; pero hay ejemplos de sobra de que las cosas suceden igual, más allá de las ganas propias o no de la ocurrencia.
A partir de hoy…en mi lista innumerable de cosas que no deberían ocurrir agrego, encontrarse con un ex.
A veces me pregunto porque siempre tengo tanto para decir, y otras porque nada inteligente surge. Esto último fue lo que me pasó al encontrarme con la persona que mas me conocía, hasta hace 3 años atrás, pero que ya no sólo quedo desactualizada sino que además no debe reconocer ni una parte de lo que soy actualmente.
Igualmente, a pesar de saberlo y de no quedar nada en común, fue como encontrarme conmigo misma a los 23, frente a otro.
¡Que bajón! ¡Como si mi vida no tuviera los suficientes altibajos y desniveles emocionales!
Esperen… ¿Mi ex no era el perdedor? ¿El que lloraba por mí cuando lo dejé? ¿El que era capaz de dedicarme canciones enteras con tal de convencerme para que volviera?
Si, si…ahora que hago memoria era el mismo, mejor dicho es el mismo pero sin embargo en el recuerdo pareciera que la que perdió fui yo.
Antes de salir de la oficina pensé: resta llegar a casa, dejar la cartera, ordenar un poco el cuarto, tomar una cervecita y ¡a la camucha! Dedicarme a ser feliz con la vida de soltera que elegí. Nada más.
Cuando llegué a casa me di cuenta de que nada de eso había pasado, me había encontrado con mi ex y sin querer había modificado demasiado las cosas.
¿Que pasa en la cabeza de una mujer cuando se encuentra con un ex? Me alcanzaría con saber que pasa en la mía; pero no lo descubro fácilmente, si es orgullo herido, narcisismo, ganas de demostrarle lo bien que estoy o ganas de que vea que soy mas feliz sin él, lo que seguramente no es son las ganas de volver el tiempo atrás, porque en el fondo reconozco que la relación no funcionó y que solamente quedan recuerdos. ¡Pero cómo él, el dejado, el abandonado, el deprimido iba a decirme que está conviviendo con su novia! ¡Que proyecta ser padre o que está muy feliz! ¡Cómo le puede pasar eso si no entendía el amor sin mi!
Las reales preguntas que me aparecieron una y otra vez en la cabeza fueron ¿Cómo puede ser que yo no viva en pareja?, ¿Que no proyecte hijos o que por momentos no encuentre el cauce de mi vida? Me descubrí pensando más en mí que en lo que él me había contado y fue en ese momento en el que descubrí que no era el encuentro con él lo que me molestaba sino el poner en duda mi soltería supuestamente elegida. Porque a pesar de estar acompañada de unos ojos hermosos siempre me jacte de elegir ser sola y hacerme cargo de eso.
Mi ex seguirá siendo mi ex, con todos los defectos que hacen que lo sea y con muchas virtudes que quizás no pude ver; pero mas allá de eso me fue necesario entender que necesito a la persona que tengo al lado, que necesito su abrazo a mitad de la noche, que me gusta perderme en esos ojos y que tal vez, el encuentro casual fue un sacudon al espíritu para dejarme agarrar de la mano y animarme a caminar acompañada.

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